La didáctica también es una cuestión de actitud y afectividad pues el docente al guiar hacia determinado conocimiento no puede desligarse de su ser, de su sentir, de su pensar, de su actuar. Es así como el docente ofrece al educando lo que sabe pero también lo que es. La forma como ve y concibe su entorno y el mundo.
De igual manera debe tener la suficiente sensibilidad para conocer las necesidades e intereses del educando para a través de este conocimiento llevarlo a la adquisición del aprendizaje.
Poincare plantea que en el proceso de generación de conocimiento los seres humanos hacemos uso de la afectividad; pues es a través de esta que exploramos y descubrimos el mundo que nos rodea
Un ejemplo de esto es que los niños aprenden más con el profesor o la profesora que es más cariñosa, afectuosa y alegre. Y que les presentan contenidos significativos, que se relacionan con situaciones y cosas de su vida cotidiana. Al trabajar un tema como la familia, que mejor que iniciar por las familias de los chicos y hablarles de situaciones cotidianas; una salida familiar, un paseo, una fiesta de cumpleaños.Y a partir de este tema se pueden abordar otros, como los valores, las normas, el conteo, juegos, rondas, poesías, etc.
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